Revelan el gran secreto de Kika Silva

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Fue una lástima. Pero las circunstancias obligaron a la organización de la elección de reina del Festival de Viña a postergar el súper anunciado piscinazo de Kika Sila, el sábado en el Hotel O’Higgins. Finalmente se efectuó el domingo

El resultado fue nada qué ver con lo que se había planeado . La soberana apareció con un bikini negro lo más simple y llevó a cabo dos piqueros: uno tradicional, y otro acrobático. Atrás quedó una estudiada y artística performance que se había preparado durante horas. En ella la reina salía a escena con un bikini dorado y el cuerpo pintado por el artista del tatuaje Marlon Parra.

Las fotos de esa Kika felina convertida en un bello leopardo por al tatuador de las estrellas se conocieron solo después del piscinazo final. En tanto, estas fueron algunas de la opiniones de la soberana tras lo ocurrido:

“Es una lástima (la suspensión del piscinazo original), por la gente que estaba esperando acá. Pero gracias a Dios no le pasó nada a nadie. Podría haber pasado perfectamente que les haya llegado algo en la cabeza, o algo así. Está todo bien y es entendible”.

“Estamos cerrando una fiesta, pero no podemos celebrar tanto, había que hacer algo más austero. Creo que tenemos que seguir con la tradición, sobre todo que todos ayer se arriesgaron a que les pudiese pasar algo, así es que teníamos que hacerla de otra manera”.

“(El piquero acrobático) Fue gracias al circo Pastelito. Cuando estábamos en la actividad del zumba hicimos eso en la colchoneta, pero yo nunca lo había hecho. Cuando veo que había que hacerlo dije ‘¡ya Kika, atrévete!’. Me salió así y recuerdo al circo Pastelito, que tanto me ayudaron. Fue improvisado, pero tenía tantas ganas de hacerlo, que parece que salió”.

“(El cuerpo pintado original) Parte todo con Marlon Parra, tipo cinco, cuatro de la mañana. Estaba tan dormida, que me movían. O sea, antes me hicieron masajes y me tenía que dar vueltas y no lograba ni siquiera darme vueltas, porque estaba inconsciente completamente. Me ducho para que Marlon hiciera su pintura, bella pintura, y yo era un zombie.

“Estaba parada así. Después cambiaba de posición así. De repente llamaba a Nachito y me apoyaba así en sus rodillas para descansar un poco. Me apoyaba así. La verdad es que fueron diferentes posiciones para ir descansando también la espalda. No me podía sentar porque podía estropear la pintura de atrás. Tampoco me podía enrollar mucho por la pintura de la guata. Era colaless”.

 

 

GM

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