El fulminante flechazo de íntimo amigo de Farkas con famosa panelista

Fue un flechazo como en las películas de Disney. Claudia Schmitd le pidió prestado un vestido negro con encaje y transparencia al modisto Rubén Campos. Y entró espléndida a la fiesta de cumpleaños de Leonardo Farkas en Miami. Allí conoció al empresario John Bogdan, uno de los mejores amigos del magnate. John vio a Claudia y quedó encandilado.

El cuento sigue, porque ayer llegaron al estudio de Intrusos, en La Red, dos enormes ramos de preciosas rosas, amarillas y rojas, en sus respectivos jarrones de vidrio. ¿Quién las envió? John. ¿Para quién eran? Para Claudia, por supuesto.

Alejandra Valle contó en pantalla que Schmitd se puso muy nerviosa cuando arribaron las flores, con el mensaje: “No sabía qué color tú prefieres. Sólo quería mandarte un pequeño agradecimiento por esa maravillosa velada en que bailamos juntos. Espero no te moleste que las haya mandado a tu trabajo, pero pensé que no era apropiado pedirte tu dirección personal. Sinceramente, John”.

John Bogdan tiene 49 años, es separado, sin hijos. Estudió en la Universidad de Miami y preside desde hace cinco años una conocida empresa italiana de productos para la coloración del pelo llamada Color Design.

El ejecutivo es tan cercanos a Betina Friedman, la esposa de Farkas que celebró sus 50 años en conjunto con su marido, y a Leonardo, que fue el único que tenía destinado un espacio para dar un discurso en el meticuloso programa de la fiesta del fin de semana.

Desde que llegó la panelista de Intrusos al hotel Boca Raton, centro de los festejos, el viernes pasado, Farkas le avisó que quería presentarle a su amigo. Luego, en la calebración, y a pesar de él no habla español y ella no sabe inglés, conversaron, se ríeron y bailaron hasta la madrugada.

De joven, Bogdan tenía estampa de modelo. Ayer en el espacio de La Red mostraron una foto actual que no le favorece. “Lo lamentable es que tengan una foto con lentes. Porque lo más lindo que le vi fueron sus ojitos”, comentó Schmitd. “Es un hombre encantador. Había una conexión visual y mucha risa de todos los momentos que compartimos. Porque es raro estar en frente de una persona y no poder comunicarse. Pero fue un encanto conmigo”, agregó.

A pesar de lo nerviosa que se pone al hablar de su nuevo admirador, la comentarista es terrenal con respecto a esta ilusión romántica. Con el ejecutivo estadounidense han seguido en contacto por WhatsApp. “Por el momento, que ni nos conocemos y sólo bailamos un rato, creo que prefiero las rosas amarillas. Y si en algún momento esto se transforma en amor, feliz con las rojas”, dijo al aire.

 

 

 

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