El terrorífico y revelador relato de la esposa de Iván Núñez sobre Rafael Garay

“Yo me levantaba todos los días para saber como lo iba a ayudar. Lo llamaba y le preguntaba y él me decía que estaba quedando ciego, con las manos tiesas”.

Este es parte del testimonio que Marlene de la Fuente, esposa de Iván Nuñez, reveló en Bienvenidos sobre el modus operandi con que Rafael Garay engañó a sus víctimas.

Núñez y su mujer fueron estafados por el ingeniero comercial en alrededor de $76 millones, una fracción de los $1.700 millones por los cuales está imputado.

Garay dejó la prisión preventiva y quedó con arresto domiciliario, lo que hizo reaccionar a sus víctimas, especialmente a Marlene. Y ella hoy entregó un impactante testimonio en el matinal de Canal 13:

Marlene de la Fuente: “La plata no es mi gran interés hoy en día. Los 76 millones de pesos no son lo primordial ni lo más importante. Para mí hoy día lo más importante es que se haga justicia, que esta persona pague, vuelva a esperar su juicio en la cárcel, porque es una persona que, como ya lo he dicho anteriormente, a mí parecer es peligroso.

“Cuando Garay se fue de Chile, yo me junté con su ex un par de veces, varias. Y efectivamente tenía mucho miedo de este hombre, me contó muchas cosas. Entonces es muy raro que hoy en día ella lo esté recibiendo en su casa. Además, después me enteré, cosa que tampoco me había dicho, que él, antes de irse del país, que le había pasado una caja de zapatos con dinero en efectivo, algo que es anormal.

“Fue un engaño. Esto fue todo un trabajo que él hizo durante años y años. Hay muchas cosas más que la gente no sabe.

“Se preocupó de manipular cada situación estratégicamente para conseguir lo que a él le interesaba.

“Tú jamás podrías pensar que un ser humano pueda actuar así y que pueda llegar a mentir de esa forma. No conocía un ser humano que tuviera tanta maldad como él.

“A nosotros nos llamó en la noche. A las cuatro de la mañana suena el teléfono de la casa. Y nosotros contestamos. Yo lo escuché, no me lo contó nadie. Yo lo viví. Él se había ido a Francia. Y suena el teléfono y él, llorando, con una angustia muy fuerte, que de verdad se te paraban los pelos del dolor que tú llegabas a sentir en el fondo de lo que él estaba sufriendo. Y el sonido era este aparato de tic, tic, tic, tic, y por atrás se escuchaban las voces de las supuestas enfermeras. Le preguntamos y dijo que eran las enfermeras.

“El armó toda una escena cinematográfica. Y eso es lo que hizo siempre. Esto es una cosa de lo que yo he dicho. Lo que yo viví y lo que a mí me pasó con Rafael y que yo se lo creí pero completamente. Nunca lo dudé. Después de esa llamada, nosotros colgamos y quedamos muy afectados, a tal nivel de que yo en un momento dije ‘mañana hay que tomar un vuelo y hay que hacerse cargo de él, hay que ayudarlo de alguna forma’.

“Él no tuvo piedad con las personas, los más afectados. El hizo una relación sentimental con cada afectado. Había una pareja de adultos, y no voy a ahondar en ellos, porque si es que van a contar su versión o historia. O a lo mejor están tan shockeados, como lo estuve yo. Y él hizo el trabajo de irse todas las mañanas a dejarle el pan a esas personas y a tomar desayuno con ellos. Después se regresaba a su casa. Pero era el trabajo de comprar el pan e ir a su casa. Y ellos lo llamaban ‘hijo’.

“Él era muy respetuoso. Tiene una manera de actuar pero tan impactante que tú jamás pensarías que él podría llegar a hacer eso. Cuando yo te digo que es impactante, es porque es muy respetuoso. Si antes de esto me harías la pregunta ‘¿quién es Rafael Garay?’, antes de todo esto, yo te diría ‘honorable’.

“Es un sicópata. Lo encuentro muy, muy peligroso. Y no lo digo porque puede ser muy peligroso para mí. Es muy peligroso para la sociedad. Recuerda que él anteriormente chocó curado y dejó a una chica en un estado crítico. Y nada de eso sabíamos. Si tú hoy en día me preguntas el prontuario de Rafael Garay, no tiene nada. Está limpiecito. Entonces, así es muy fácil. Limpiemos todo lo que dijo o lo dejamos en nada. Y él está limpiecito. Conducta intachable.

“Yo cuando lo vi en Rumania, hace mucho rato me había juntado con el fiscal y la gente de la PDI, y lo único que quería es que se encontrara a Rafael Garay, nada más. Entonces, todo lo que de ahí en adelante dijera, a mí me da absolutamente lo mismo. Y ahora puede decir lo que él quiera. Puede sentarse en un programa de televisión ¿y qué importa? Si todo lo que va a decir es mentira. ¿A quién le va a importar? Qué importa que Rafael Garay hable, si tiene cero credibilidad y se va a sentar aquí a hacer más daño. ¿Para qué? Yo no me imagino a algún medio prestándole oído a Rafael Garay.

“Yo sé. Dijo un par de cosas de mi marido. Y después de eso, siempre esperé algo peor. Así que poco me mandó, poco me envió, poco trató de tirar. A estas alturas, esperas cualquier cosa de él. Si el tipo es un sicópata.

“Yo creo que dos meses antes que él se fuera, un mes y medio antes de que él se fuera, yo ya sabía que todo esto era muy raro. Su hermana escribía unas cosas maravillosas en Twitter. ‘La vida es linda, el día es feliz’. Escribía cosas maravillosas. Entonces dije ‘qué extraño eso’, cuando su hermano se está muriendo y yo lo estoy pasando pésimo. Yo me levantaba todos los días para saber cómo lo iba a ayudar. Lo llamaba y le preguntaba y él me decía que estaba quedando ciego, con las manos tiesas, algunas veces vomitaba. Cosas que tú te mueres. Yo sé que ustedes ni siquiera se pueden imaginar lo que les puedo llegar a estar diciendo. De verdad es una cosas que es del terror.

“En reiteradas ocasiones yo hablé con él. Él me decía que sí. Después hablé con su abogado. Hablaba con él. Me daba una fecha. Me iba a cambiar la fecha. Entonces, efectivamente varias veces me cambió la fecha. Cuando te van diciendo ‘te voy a pagar el 12, el 15, el 18, el 20′, yo dije ‘bueno, no me va a pagar’, pero así y todo lo respeté, porque yo dije ‘pucha, igual tiene cáncer’”.

 

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