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El escalofriante “contacto” de Eduardo Bonvallet con su hija regalona Daniela a través de famosa médium

A dos años del trágico deceso de Eduardo Bonvallet, su hija regalona, Daniela, se “contactó” con el comentarista deportivo.

La periodista estuvo con Vanesa Daroch, médium que se hizo conocida por comunicar a famosos de diversos ámbitos con sus seres fallecidos.

En una nota grabada para La Hermandad, “la mensajera” logró “contactarse” con Bonvallet, quien le “envió” una serie de potentes a Daniela:

Vanessa Daroch: “’Ella es mi hijita’, dice orgulloso”

Daniela Bonvallet: “Con lo de hijita ya estoy pendiente. Así me decía, ‘mi hijita’”

Vanessa: “Dice que eres muy parecida a él. Que ‘hablas, hablas, hablas’, dice, igual que él, que habla, habla, habla. Dice como que él quería viajar contigo afuera. Quería como irse contigo afuera. ¿Tenían algún viaje planificado?”

Daniela: “Claro, pero era un viaje de trabajo, a Ecuador, íbamos a ir los dos. Le iban a hacer un homenaje, a colocar como una estatua con un nombre. Era muy lindo lo que iban a hacer”

Vanessa: “Una pregunta: ¿Qué pasaba con sus encías?”

Daniela: “El cáncer le carcomió los huesos, entonces le costaba hablar. Todos los días iba a la radio a hablar, pero nadie se daba cuenta. Le daba mucho dolor”

Vanessa: “Insiste en que quiere empezar a hablar desde el momento exacto en el que pierde la vida. Él se muestra mirando por una ventana hacia abajo y ve a alguien fumando. Y es alguien que él conoce.

“Ese momento en el que él mira por una ventana hacia abajo y ve a esa persona fumando, puede ser el momento en el que él se pudo haber arrepentido de hacer lo que hizo. Pero fue un lapsus, algo muy rápido. ¿Qué había abajo? ¿Qué pudo haber mirado?”

Daniela: “Había un asado, un asado del Dieciocho de la gente de la radio”

Vanessa: “Él pensó que tú ibas a llegar. Miraba la puerta. Estaba ahogado de pena”

Daniela: “Estaba acostumbrado a que lo salvara”

Vanessa: “Sabía que no ibas a llegar, pero pensaba en la posibilidad en que llegaras y golpearas en algún momento”

Daniela: “Si siempre recurría a mí, ¿por qué no me llamó?”

Vanessa: “No quiso llamarte para no molestarte en algo que tú tenías que hacer. ¿Es así?”

Daniela: “Sí, es así”

Vanessa: “Esto no fue una idea loca, sino que lo iba a hacer antes y no pudo. Y lo hizo ese día. No quiere que te sientas culpable de no haber llegado. No quiere que te sientas culpable de no haber hecho algo. ‘¿Y si hubiera hecho algo? ¿Y si hubiese ido?’. Porque si no era en ese momento, iba a ser en otro”

Daniela: “Ya, pero igual iba a pasar”

Vanessa: “Igual”

Daniela: “En el fondo, no tengo la culpa”

Vanessa: “No. Él dice que tenía mucho frío. Él se veía de afuera, porque él me muestra la imagen de él que está mirando desde afuera. No sé si tú le hacías así (se golpea las mejillas), que despertara, como que él estaba durmiendo. Dice que le tocabas la cara”

Daniela: “Sí. Le daba besos por toda la cara”

Vanessa: “Por eso hace así (se toca varias partes de la cara). Él quería que estuvieras ahí, pero no quería que lo vieras como lo viste. Es como una contradicción. ‘Quiero que ella esté conmigo, pero no quiero que me vea así como estoy’.

“Me muestra un dibujo así. Es como un pájaro. Lo relaciona contigo y con él, como que algo se iban a hacer relacionado con un pájaro”

Daniela: “Ah, será el tatuaje que me hice yo que está atrás, el ave fénix. El tatuaje me lo hice porque antes, dos días antes, como conté, me engañaba, tenía esta cosa de ocultarme a mí que estaba mal, porque sabía que lo podía interrumpir en esta decisión que él estaba tomando. Y me dice que está súper bien, que se va a comprar este auto magnífico, no sé qué, y que se va a hacer un tatuaje. Yo le di un teléfono.

“El tatuador me llamó y me dice que este tatuaje, porque nunca le preguntamos, o sea yo le pregunté a mi papá ‘¿qué te quieres hacer?’. Y mi papá me decía ‘no sé, ahí se me ocurrirá algo’. Y cuando hablé con Marlon (Parra) me dijo ‘a tu papá le hubiese gustado hacerse el ave fénix’”

Vanessa: “Me dice que le ‘encanta, está hermoso’. Necesita que tú sepas que él está bien, porque te has preguntado. Primero, dice que no te dejó sola, que no pienses que te dejó sola. Que él necesita estar feliz para hacerte feliz. Que aquí no era feliz”

Daniela: “¿Está arrepentido?”

Vanessa: “Se arrepintió cuando te vio llorar, ahí se arrepintió. Él no quería verte llorar, no quería hacerte daño. Y con esto lo hizo. Entonces, se arrepintió cuando te vio llorar. Te dejó una carta, pero no quería que fuera de despedida, no quería que la leyeras pensando que se estaba despidiendo. ¿Te dejó esa carta? ¿Existe esa carta?”

Daniela: “Sí”

Vanessa: “¿Al leerla, la sentiste como una despedida o como un hasta luego?”

Daniela: “No, como una orden. Yo seguí mi instinto, porque sentí que cuando la escribió tenía rabia. Estaba a punto de hacer algo cuando uno no está bien. Y yo opté por la unión de la familia”

Vanessa: “¿Le hablas mucho?”

Daniela: “Sí”

Vanessa: “Quiere que sientas que está ahí cuando le hablas, pero a la vez no puede responderte”

Daniela: “He soñado dos veces con él y no me habla”

Vanessa: “Él no puede hablarte. O quizás trata de hablarte pero tú no lo entiendes, porque ellos no hablan por la boca, sino que tratan de transmitir el pensamiento. Pero te aseguro que ahora es totalmente distinta su carita”

Vanessa: “Quiere que lo perdones. Dice ‘yo necesito que ella me perdone’”

Daniela: “¿Me habrá perdonado?”

Vanessa: “Dice que no tiene nada que perdonarte, que tú sabes cómo hacer las cosas en la vida, que te enseñó. Pese a que la forma en que murió fue tan trágica, él me genera una paz tan mágica que no es… No te podría decir ‘lo veo preocupado, lo veo llorando’. No. Esa cara que te genera paz, como ‘estoy aquí y estoy bien’”

 

 

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