Una mujer recibió un disparo en la vagina durante una “fantasía sexual” que terminó mal

El inspector de la policía británica Roger Edwards reconoció que fue uno de los peores casos que le tocó en su vida. Cuando en enero pasado, a las 2.20 de la madrugada, llegó a un anodino y económico hotel de Manchester, el Britannia Hotel, se encontró con una escena terrible: una mujer daba alaridos de dolor en medio de un charco de sangre, luego de haber sido disparada en la vagina.

Seis meses después, David Andrew Jeffers, de 47 años, fue condenado a diez años por “posesión de arma de fuego con la intención de poner en peligro la vida”.

Jeffers y la mujer se alojaron en el Britannia Hotel luego de una ronda de alcohol por varios pubs. En el cuarto intentaron cumplir con una fantasía sexual compartida, pero salió mal. La mujer terminó herida. Jeffers avisó a conserjería que necesitaban un médico, pero escapó antes de que llegase. Y dos días fue arrestado en su casa de Leeds. Dijo que arma no era suya: la había encontrado en un bar y pensaba devolverla.

La mujer fue trasladada a un hospital, donde fue intervenida quirúrgicamente, aunque quedó con secuelas de por vida en su aparato reproductor y urinario. En esos días de convalecencia, la mujer no pudo ser indagada por la policía aunque alcanzó a decir que Jeffers era “un hombre malo”.

“Jeffers dejó a la víctima herida y sangrando en el cuarto de hotel, sin importarle su vida”, declaró el inspector Edwards.

 

 

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