El desconocido pacto de honor entre “La Jueza” y el asesino de la Catedral

El 24 de julio del año 2004 fue un día que marcó para siempre las vidas de Rodrigo Orias y de la abogada Carmen Gloria Arroyo, conocida en todo Chile como “La Jueza”.

Aquella fría tarde de sábado, el joven patagón, víctima de una esquizofrenia paranoide con alucinaciones religiosas y demoníacas (ver recuadro), llegó hasta la Catedral Metropolitana de Santiago y dio muerte de dos estocadas al sacerdote italiano Faustino Gazziero De Stefani, quien terminaba de oficiar una misa.

Esa noche, Carmen Gloria Arroyo se enteraba de lo sucedido a través de las noticias sin pensar que en los días posteriores los famosos “turnos” que debían ejercer los abogados, de forma gratuita una vez en la vida, la cruzarían con el joven.

Fue en los primeros días de agosto cuando el destino tejió sus redes. Tomó este caso y además le tocó la defensa de Gemita Bueno, dos de las batallas judiciales más polémicas de esa década.

Luego de agarrar el fierrito caliente, la jurista se dedicó en un cien por ciento a recabar antecedentes, entrevistar a Orias y ser parte de las diligencias que se realizaban, pese a que la jueza Verónica Sabaj le ponía trabas para ejercer su labor.

Un claro ejemplo de ello fue cuando se realizó la reconstitución de escena y no le avisaron.

Pese a todo, “La Jueza” de CHV siempre estuvo en todas, y un día en el que fue a visitar a su defendido, se topó con el padre Nicolás Vial, quien la invitó a conocer la calle 15 de la ex Penitenciaría, donde cumplen condena aquellas personas con algún tipo de problemas mentales. Ella aceptó.

“Es un lugar que me pareció inhumano, duele el alma pensar que hay seres que viven ahí y que están abandonados a su suerte”.

“Muchos de ellos medicados, paseándose, en condiciones sanitarias inaceptables. Esto fue hace 13 años y espero que ahora las condiciones no sean las mismas”, le contó Carmen Gloria a La Cuarta.

Eso la motivó aún más a seguir adelante y a hallar judicialmente la mejor salida para su defendido.

“Rodrigo se me había cruzado en la vida y no iba a dejar que terminara ahí. Era un muchacho joven, con una enfermedad mental grave y que había llegado a esa situación por no tener un tratamiento adecuado”, recordó.

Para siempre con “La Jueza”
Por esos días, la familia de Rodrigo Orias vivía momentos emocionales complicados.

A la incertidumbre que sentían por lo que iba a fallar el Tercer Juzgado del Crimen de Santiago, se sumaba la grave enfermedad que padecía su madre, doña María Luz.

“En algún minuto esto traspasó el trabajo profesional”, aseguró Arroyo.

Luego recordó el compromiso que hizo con la madre de Rodrigo: “Le dije que iba a seguir siendo la abogada de Rodrigo independiente de lo que pasara y de los años. Iba a seguir siendo su abogada siempre”, confesó.

Y así no más fue. Hoy en día el rostro de Chilevisión, que considera a Orias como su amigo, lo asesora y conversa con él periódicamente, debido al compromiso que hizo con su madre.

“Pese a que en este país es tremendamente difícil rehabilitarse, él lo logró, está muy bien y siento un orgullo al decir que es un aporte para la sociedad”, sentenció “La Jueza” con orgullo.

 

 

LC

Te invitamos a opinar y debatir respecto al contenido de esta noticia. En Tabloide Chile