¿Qué fue de Robert Powell, el recordado protagonista de “Jesús de Nazareth”? Así luce hoy

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A principios de los años 80’ TVN comenzó a emitir durante la celebración de la Semana Santa ( y lo sigue haciendo hasta el día de hoy) la miniserie “Jesús de Nazareth”, una superproducción bíblica de 370 minutos de duración que se estrenó en 1977 y que dirigió el italiano Franco Zeffirelli, y que contó con la participación de connotados actores y actrices de Hollywood y de Europa, como Laurence Olivier, Christopher Plummer, Michael York, Peter Ustinov, Ernest Borgnine, James Mason, Rod Steiger, Anthony Quinn, Fernando Rey, Donald Pleasence, Claudia Cardinale y Anne Bancroft

Esta miniserie, que se estrenó oficialmente el domingo 27 de marzo de 1977 en el canal Rai 1 de la televisión italiana, no sólo cosecharía excelentes críticas y altísimos niveles de audiencia (posteriormente se estrenaría en Inglaterra y Estados Unidos, con más de 90 millones de espectadores), sino que también haría mundialmente famoso al por entonces desconocido actor inglés Robert Powell, quien personificó a Jesucristo y logró una caracterización tan lograda como el Mesías y el Hijo de Dios, que hasta el día de hoy muchas personas cuando se imaginan al Nazareno piensan de inmediato en este icónico actor británico.

Powell, quien nació en 1944 en Salford, Manchester, había comenzado su carrera de actor a principios de los años 70’ en series y películas producidas por la BBC. En 1975 llamó la atención del director italiano Franco Zeffirelli, quien lo requirió como actor de reemplazo para su miniserie “Jesús de Nazareth”, que se emitiría originalmente en la televisión angloitaliana y que dramatiza el nacimiento, vida, ministerio, muerte y resurrección de Jesús según los relatos de los cuatro Evangelios canónicos del Nuevo Testamento.

Zeffirelli, al parecer, barajaba los nombres de los actores Al Pacino y Dustin Hoffmann para que interpretaran a Jesucristo. Sin embargo, se cuenta que en los ensayos previos a la grabación -en el verano de 1976, en los desérticos parajes de Túnez-, en un determinado momento Robert Powell, quien había sido escogido por el director italiano para personificar a Judas Iscariote y que lucía el cabello largo y barba, se protegió del sol con su túnica. Cuando lo vio, Zeffirelli tuvo una especie de revelación: Robert Powell, con sus rasgos finos, ojos claros y cabellos y barba castaños, era la viva imagen que se tenía de Jesucristo en occidente.

De ese modo, casi sin pensarlo, Zeffirelli le dio el papel de Jesús de Nazareth a Robert Powell, quien se preparó a conciencia para su rol: siguió una estricta dieta de avellanas y agua que lo hicieron bajar cinco kilos en 22 días, para llegar al peso ideal que exigía su personaje. Además, se adentró tan a fondo en su papel que sus cercanos confesaron que había momentos en donde Powell se creía verdaderamente Cristo. Además, los requerimientos actorales de Zeffirelli lo llevaron a crear un método en el cual no necesitaba parpadear durante siete minutos. Gracias a ese detalle, la mirada del actor cobró tal intensidad que se convertiría, con el tiempo, en el rostro oficial de Jesús. Zeffirelli decía que un rostro con ojos que no se cerraban parecía, en efecto, algo sobrenatural, como los de un Mesías.

Después del estreno mundial de la miniserie, a poco de cumplir los 33 años -casualmente la misma edad que Jesucristo tenía cuando resucitó después de ser clavado a la cruz-, Robert Powell, quien ya se había casado y tenía dos hijos pequeños, se convirtió en una superestrella internacional. Sin embargo, el mismo éxito arrollador de la miniserie se convertiría a la postre en una suerte de maldición en su carrera, pues pese que a principios de los años 80’ Powell ganaría dos premios en el Festival de cine de París y de Venecia como mejor actor (por las películas “Arlequin” e “Imperativ”, respectivamente), cada vez sería menos requerido para trabajar en películas. Lo que sucedía es que muchos productores no deseaban contratarlo, pues no querían tener en sus elencos al hombre al que todos consideraban Jesucristo.

En los años 90’ Powell apareció esporádicamente en una que otra película, y posteriormente prefirió dedicarse al mundo del teatro y a prestar su voz como narrador de series de televisión, documentales, obras musicales y cortos de publicidad.

En un par de entrevistas concedidas hace unos pocos años a un canal y un tabloide británico, Powell aseguró que “me siento halagado que todavía se acuerden de mí. Fue un poco raro después de los 3 o 4 años de haber grabado la película, pero en ese momento el hecho de que todavía estuviera presente ese personaje fue un poco molesto porque quería hacer otras cosas, pero ya han pasado casi 40 años y es lindo ser recordado por algo. En todo caso, como actor, filmar la serie fue una experiencia algo aburrida para la mayoría de los actores, esperando constantemente el cambio de clima adecuado para filmar la escena que queríamos. Recuerdo que durante la escena de la crucifixión hacía demasiado frío allá arriba. No me bajaron mientras preparaban las distintas tomas, así que me dieron una manta y un par de zapatillas. Mi esposa me dio un cigarro y, bueno, había tanto viento que creo que me tomé un brandy. Pero “Jesús de Nazareth” todavía se sigue exhibiendo en muchos países durante la Semana Santa, lo que es asombroso. Una vez estuve en Grecia justo para Semana Santa por accidente, y fue muy divertido porque no me podía mover sin que la gente se acercara a conocerme. Y esto fue relativamente reciente. Es increíble que para mucha gente yo todavía sigo siendo Jesucristo”.

Hoy, “Jesús de Nazareth” es considerado un verdadero clásico televisivo. Sin ir más lejos, en una encuesta realizada entre los lectores de Emol y en la que participaron más de ocho mil personas, el 51% escogió a la megaproducción de Franco Zeffirelli como la cinta más seguida y representativa del ánimo durante la Semana Santa en nuestro país, muy por delante de la cruda cinta “La pasión de Cristo” (13%) y del clásico “Ben-Hur” (12%). A cuatro décadas del estreno de esta histórica miniserie, el incombustible Robert Powell, quien cobró por su rol unas 20 mil libras (casi 20 millones de pesos) y que llegó a recibir 10 mil cartas diarias desde todas partes del mundo, sigue siendo recordado como el Jesucristo más icónico y popular de la historia del cine y la televisión.

 

 

 

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